Bitcoin, ¿es o no una nueva forma de dinero? / Luis Torras


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Bitcoin, ¿es o no una nueva forma de dinero?

Bitcoin aspira a convertirse en una forma de dinero muy particular, ya que su oferta monetaria es limitada, transparente e imposible de manipular.

A estas alturas pocos son los que aún no han oído hablar de bitcoin, esta nueva divisa digital sobre el soporte de la aún incipiente pero muy prometedora tecnología blockchain. Con la gran subida de este año, de más de un 1.000%, no han faltado voces alertando sobre si era o no una burbuja (no diremos nombres para no sonrojar a nadie). Lo cierto es que la discusión sobre cuál es el valor de bitcoin, y por lo tanto si su precio se ajusta a la realidad o es una burbuja, me parece una discusión bizantina. Dadas las prematuras circunstancias que rodean bitcoin, cada vez que escucho a un economista reputado (o no) afirmando de forma categórica que bitcoin es una burbuja, me recuerda la ciencia que hay detrás de la abuela del recién nacido que ve todos los parecidos habidos y por haber. Dicha afirmación únicamente sirve para constatar que el presunto experto en el tema sabe más bien poco del tema.

Para empezar a entender qué es bitcoin y poder reflexionar sobre qué escenarios se pueden abrir en el futuro sin hacer el ridículo, es necesario abordar dos planos bien diferenciados: por un lado, entender en qué consiste la tecnología blockchain y los retos a los que se enfrenta; por otro lado, contar con un buen instrumental de teoría monetaria, sin la cual es imposible evaluar el impacto y perspectivas de esta nueva y prometedora divisa digital.

Se han dicho tantas cosas, y tantas cosas absurdas sobre bitcoin que lo primero que me pide el cuerpo es quizás tratar de atenuar mucho del ruido generado por analistas que comparan, por ejemplo, el valor total de bitcoins (nominativo en dólares o euros) con la capitalización bursátil de grandes compañías, cuando, de hecho, bitcoin ni siquiera es una activo financiero. En todo caso, como (incipiente) forma de dinero, veremos, podría compararse con la cantidad de oro, euros o dólares.

¿Qué es el bitcoin?

Para empezar a entender bitcoin hemos de entender primero qué es. Bitcoin nace con la aspiración de convertirse en una nueva forma de dinero. Una forma de dinero muy particular, un dinero cuya oferta monetaria sería limitada, transparente e imposible de manipular, fijada en una algoritmo redactado por el anónimo más célebre del mundo, Satoshi Nakamoto.

Es decir, todo lo contrario al dinero nacionalizado con el que nos vemos obligados a operar todos los días, un dinero envilecido de manera constante e imparable por políticos y banqueros centrales y en donde unos pocos próximos a estos focos de creación de dinero, ya sea vía gasto discrecional o vía monetización de deuda (pública y privada), se ven beneficiados al poder saldar sus deudas con moneda envilecida a costa de que una gran mayoría vea cómo irremediablemente el poder adquisitivo de sus ahorros y su salarios se reduce inexorablemente.

¿Qué es el dinero?

Si bitcoin aspira a convertirse en una nueva forma de dinero digital cabe preguntarse ahora qué es el dinero. La definición más perfecta de dinero nos la da Carl Menger, fundador de la Escuela de Viena, en On The Origins of Money en 1892. Menger establece como cualquier bien, dadas las circunstancias, puede convertirse en dinero. Por ejemplo, en la cárcel, los cigarrillos son considerados una forma de dinero. El dinero, prosigue Menger, es una institución espontánea que permite superar las limitaciones propias de una economía de trueque.

Según esta definición clásica de dinero (que coincide también con las propiedades que le arroga desde el sinvergüenza de John Law hasta el libertario Murray Rothbard), el dinero es un bien capaz de cumplir con tres funciones básicas: unidad de cuenta, medio de pago, y, más importante con diferencia, depósito de valor. En definitiva, el dinero es lo que permite articular el ahorrar, todo aquello que generamos y no consumimos y que nos permite acumular reservas para hacer frente a las eventualidades impredecibles de la vida y emprender proyectos de inversión en bienes de capital cada vez más sofisticados y costosos. Por eso su función es tan importante.

Cuando esta función de depósito de valor se elimina debido a los efectos de la inflación (impresión de moneda por encima de la cantidad de ahorro real, como en el escenario de represión financiera actual), los agentes económicos se ven obligados a incrementar su perfil de riesgo, a especular, sino quieren, de manera irremediable, perder el poder adquisitivo de su ahorro.

Durante siglos, el oro ha sido la forma más genuina de dinero. Se trataba de un bien relativamente escaso, con una oferta estable y limitada, relativamente fácil de transportar, inalterable (pese a los muchísimos intentos alquímicos), fungible y casi imposible de manipular. A medida que las economías se sofisticaron, y también lo hicieron los mercados de crédito y la banca, el papel moneda, respaldado por oro, se convirtió en la forma más efectiva de dinero hasta la llegada de la primera oleada de revolución informática en donde las tarjetas de crédito y débito ocuparon una parte importante del dinero, aunque (y pese a que cueste de creer), el pago más habitual en todo el mundo sigue siendo en efectivo.

Mientras se sucedían estos cambios con respecto al medio de pago, el dinero también cambiaba, y mucho, con respecto a su función de reserva de valor: desde principios del s.XX y, especialmente tras la creación de la Fed en 1913 y el final de la Gran Guerra, el antiguamente anclaje con el patrón oro se fue desprestigiando y poco a poco fueron los bancos centrales, y no el anclaje metálico, los encargados de determinar la oferta monetaria. De esta forma, ante cualquier eventualidad financiera se acudía a la impresión de moneda como salida fácil, aparentemente indolora (sin coste político), con la consiguiente devaluación generalizada de la moneda por la subida general de los precios a todos los niveles. Una dinámica especialmente intensa en el último cuarto del siglo XX y hasta nuestros días.

La diferencia entre bitcoin y el papel moneda

Este contexto inflacionario es importante para entender las posibles perspectivas de bitcoin y su imparable auge en los 2-3 últimos años. La oferta de bitcoin, a diferencia de la oferta de dólares o euros, está estrictamente limitada: exactamente a 21 millones de bitcoins, igual que pasa con el oro. La oferta la regula el algoritmo diseñado inicialmente por Satoshi Nakamoto en 2009 (bitcoin.org); hoy, un consenso descentralizado entre cientos de miles de nodos que operan y mantienen de manera descentralizada la blockchain. Cualquier cambio que se quiera imponer, debería de ser aprobado por una gran mayoría de estos nodos.

Pequeña pausa en el camino para aquellos que escuchen la palabra blockchain por primera vez. Una blockchain (cadena de bloques), muy resumido, es una base de datos, libro abierto, distribuida y dinámica, cambiante con cada bloque de información que se une a la cadena. Cada blockchain tiene sus normas y esta pensada para un propósito concreto: en el caso de bitcoin, el intercambio de valor de una moneda con oferta limitada. De esta manera, dentro de la blockchain de bitcoin cada usuario puede enviar una unidad de valor a otro usuario, como un pago en efectivo, de manera privada y directa, sin la necesidad de ningún intermediario (ni Santander, ni Visa, ni siquiera PayPal o la Tarjeta de Crédito de El Corte Inglés). Cierro paréntesis.

Cada blockchain tiene un consenso, el conjunto de normas que regulan su funcionamiento y que incluyen (también en el caso de bitcoin) una serie de incentivos para los cientos de miles de nodos que dedican tiempo y (sobre todo) energía a operar y mantener la red de manera descentralizada en beneficio de todos. La blockchain es como un libro abierto de contabilidad: un registro en donde todos los miembros de la red tienen acceso. De esta manera, en este caso un bitcoin, no se pueden robar, ni alterar, no se puede copiar, y tampoco se puede incrementar su oferta a placer.

Bitcoin reúne unas propiedades muy singulares que lo sitúan en una posición muy ventajosa para convertirse en una especie de oro digital en el futuro; de ahí el creciente interés de muchos y su subida tan vertiginosa. Se trata, hasta cierto punto, de un oro mejorado; con menores costes de transporte y una custodia más segura y económica. Por eso, y al margen de su precio, bitcoin es para muchos una cosa muy importante e interesante, ya que es una forma de dinero al margen de los poderes públicos, una forma de dinero “desnacionalizada” en feliz expresión de F.A. Hayek.

Por eso decir que bitcoin es una burbuja es una temeridad similar a la de decir que es la solución a todos los problemas que pretende solucionar una forma de dinero (bitcoin aún tiene retos y obstáculos que superar). En cualquier caso, por eso resulta un sinsentido comparar el valor de bitcoin con la capitalización bursátil de Wal Mart, o resulta equivocado hablar de invertir en bitcoin, cuando únicamente hoy podemos especular, y ni siquiera con su precio (que es lo de menos), sino sobre si bitcoin se convertirá en una nueva forma de “sound money”, lo verdaderamente interesante.

Si bitcoin bajara mañana a 100 euros, me seguiría pareciendo una tema igualmente interesante a seguir. Al final, comprar bitcoins es apostar por la descentralización, la privacidad y la libertad, una apuesta que en mi caso no depende del precio.

Luis Torras es consultor financiero y gestor de fondos. Profesor en ESADE Business School.


#2

Curioso que las mayores burradas que he leído hasta ahora con respecto al BTC vinieron de gente ‘educada’ en materia de macroeconomia y dinero, como inversores o economistas. Aparte del dichosa insistencia de afirmar que se trata de una burbuja o esquema ponzi, tenemos perlas tales como:

Herp Derp BTC es una estafa porque no lo respalda nada ni lo regula un gobierno sino la confianza de la gente Herp Derp

El consumo de minar BTC aumentará tanto que los gobiernos harán ilegal la actividad (babas)

Una moneda solo para transacciones de actividades ilegales y mercado negro

Sólo vale tanto porque los chinos minan sin parar NOPE

Como es electrónico se puede falsificar Duuuuhhhhh

Así de severo será el daño cerebral que provocan los grilletes del estatismo bien apretados. Vamos que todos los tenemos, pero a la gente que le gusta llevar esos grilletes como que les choca bastante enterarse que un futuro descentralizado no es una distopia a lo mad max con gente matándose entre si y agrupandose en tribus.


#3

Con el tema del bitcoin he repetido mucho la historia del ferrocarril, que tuvo no poca oposición en la población. Incluso afamados “científicos” manifestaron su muy docta opinión, usar esos aparatos era pésima idea, porque el cuerpo humano no estaba diseñado para soportar semejantes velocidades, así que la gente se “licuaría” por dentro.

Muchos años después llegarían los gringos de la mano de las petroleras a dejar a los venezolanos completamente asombrados con su dieta, porque desayunaban leche con cereales y cambur, cuando todo sabemos que el cambur con leche es veneno.

Ahí ves a un García Bachs diciendo que el bitcoin no es dinero y que eso solo sirve para lavar dinero.

Pero claro, García Bachs es el mismo que dice que es mala idea comprar dólares, porque el alto precio es una burbuja que debe explotar en cualquier momento.
Lo cierto es que bitcoin, igual que muchas cosas de Internet, es un proceso que ellos no entienden y como no lo entienden, es malo.

Draco y yo supimos de un caso relacionado con bitcoin en Venezuela. El acusado estaba acusado de… pues no se sabe de qué, porque el abogado defensor no tenía ni idea, el fiscal tampoco y el juez menos, así que el pobre hombre fue preso porque al juez le pareció que eso debía ser ilegal. No sabe con certeza que sea ilegal, pero le pareció que sí, que “debía” serlo.


#4

En Venezuela tratan el tema de las criptomonedas como juegos de azar. Dado que los juegos de azar están fuertemente regulados por el Estado pues…

Eso es lo que me descojonó de la risa con Maduro. ¿Está promoviendo juegos de azar para salvar la economía? Porque en el estado actual de la legislación, eso es lo que es.

Tendrían que despenalizar las cripto y, por supuesto, desestimar todas las causas abiertas sobre el tema.

Imagino que después de la economía en Rublos y Yuanes vendrá la de Petros. :smile:


#5

Se me viene a la mente muchas cosas de esto pero por ahora solo lo siguiente: siempre que existan inflacion de las monedas corrientes estas haran que el valor del btc en comparacion siempre suba, la practicidad de la cuestion se solventa con las fracciones decimales del btc siendo el satoshi la fracción minima, pero llegara un momento en que esta limitación sea superada tambien. No se, obviamente no estoy considerando muchas cosas pero seguiré pensando.


#6

No es un problema trivial lo de los decimales. Las computadoras, en contra de la creencia general, no son buenas sacando decimales. Es un problema de usar álgebra binaria que no tiene alternativa vákida hasta ahora.

Lo lógico sería, llegado el momento, una reconversión. Simplemente multiplicar todo por un millón, por ejemplo.


#7

Estoy pelando el pedal en lo relativo al bitcoin,

¿pueden colocar link, donde, yo me pueda instruir sobre esto?

Preferiblemente en español.

Gracias.

:slight_smile:


#8

#9

Para entender las crypto hay que comenzar con entender el dinero. Es como aprender a leer, si no te conoces las letras y sus distintas combinaciones, es jodidísimo que aprendas a leer.

El experto que habla en el artículo dice que las actuales serán desplazadas por otras crypto que ofrecerán los gobiernos ¿en serio? ¿renunciarán los gobiernos a su manía de imprimar dinero a placer según les convenga? ¿le ofrecerán a la gente la privacidad que les ofrecen las crypto actuales? ¿y los costos de movilidad serán igual de bajos? ¿no les irá a dar por cobrar impuestos solo por mover tu dinero? ¿EN SERIO? ¿quien se cree esa vaina?

Las crypto nacen por los abusos de los gobiernos y sus panas de la banca, pero los gobiernos han aprendido la lección y ahora serán buenitos.

Pues no me lo creo.


#10

https://bitcoin.org/es/como-funciona


#11

Para que el bitcoin tenga un precio cercano a cero habría que robar las computadoras y la electricidad que las hace funcionar. Además los desarrolladores tendrían que robar para que el tiempo que dedican al desarrollo del software sea costo cero.

¿En serio? Me recordó el cuento de la educación y la salud gratuita. ¡Coño! ¡Hasta en Hardvard los dejan entrar!


#12

#13

Yo suelo simplificar, casi hasta lo absurdo, las cosas abstractas, o las cosas muy complejas.

Y para mí, el dinero es simplemente un cheque al portador, el cual, dado el respaldo que tiene, se puede tomar como un medio para el intercambio de bienes y / o servicios.


#14

Gracias por el link.


#15

Con relación a esto, pues no creo que lleguen a renunciar porque sean buenos, sino, que, dada la competencia que le están planteando, tendrán que modificar y adaptarse.

Creo que a la larga preferirán, obtener una mínima ganancia a no tener nada.

Obvio, primero vendrá la guerra en todos sus niveles y luego, el flexionar de rodillas y el adaptarse.


#17

¿El respaldo de quién? ¿De los que ostentan el monopolio de las armas?

¿O estás hablando de dos entes distintos?


#18

Un cheque al portador, lo respalda la firma del que lo emite, entonces, todo dependerá de que tanta confianza, me inspira el emisor.
Nada de esta confianza, al menos para mí, tiene que ver con el poder tener acceso o no a la fuerza.

Yo tengo varios conocidos, que suelen entregarme cheques, y sé, que por ejemplo, los emitidos por “A”, dos de cada tres, le rebotan, y en previsión de eso pues le coloco condiciones más fuertes.


#19

¡Raspaoooo! ¿te pelo yo o prefieres que te pele Draco?


#20

Jajajaja, a ver date, pero recuerda que soy sensible.


#21

Un cheque lo respalda tu confianza en él. No el banco emisor, no el firmante del cheque. eres el que respalda el cheque.

El papel moneda no es confiable porque lo respalda un gobierno X o Y. Es confiable porque las partes que lo intercambian confían en el billete. Una parte confia en que puede convertir su trabajo en billete y la otra que puede convertir el billete en pan o cauchos o lo que necesite.